Respondiendo a don Carlos Marin Salazar, un prestigioso contacto y amigo, me permito desarrollar un tema en el que el Sr. Aldo Blume Rocha, evidentemente, no esta obligado a saber cual es la diferencia entre Orden publico y Orden Interno; estimo que este ilustre voluntarioso tiene formación académica de Abogado y por lo mismo, no obstante pertenecer al Instituto de Defensa Legal (…? ), no ha tenido en cuenta, desde mi punto de vista, la Trilogia Perversa que prevalece para el tratamiento del Orden Interno y la Seguridad Ciudadana de nuestro pais.
Escribe: Paulo Mauro Retamozo Giordano*
Respondiendo a don Carlos Marin Salazar, un prestigioso contacto y amigo, me permito desarrollar un tema en el que el Sr. Aldo Blume Rocha, evidentemente, no esta obligado a saber cual es la diferencia entre Orden publico y Orden Interno; estimo que este ilustre voluntarioso tiene formación académica de Abogado y por lo mismo, no obstante pertenecer al Instituto de Defensa Legal (…? ), no ha tenido en cuenta, desde mi punto de vista, la Trilogia Perversa que prevalece para el tratamiento del Orden Interno y la Seguridad Ciudadana de nuestro pais.
Quienes por experiencia laboral y estudios academicos (unos más que otros), debemos de coincidir que esa Trilogia perversa que acoto, esta centrada dentro de mi corto entendimiento en estas acciones e incongruencias que afectan a la Seguridad y al mantenimiento del orden interno, y que no responden a la solucion de un problema nacional y lo que es peor, la coyuntura política actual, por lo que se viene “cocinando” esta orientada de manera irresponsable a empeorar esta importante tarea del Estado:
1.- Descuido y/o abandono del Poder de Policía del Gobierno Central, presente en un estado de derecho desde finales del siglo XIX y desarrollada organica y funcionalmente desde 1922 por la Benemérita Guardia Civil y de manera explícita desde 1969 , ahora heredada en inferioridad de condiciones logísticas y de especialización por la Policía Nacional del Perú, desde hace más de treinta años ( claramente desde el gobierno de Francisco Morales Bermudes ) y acentuada en los sucesivos gobiernos, hasta la fecha, por la falta de voluntad politica para atenderla.
2.- Usurpación de la funcion de policía, “policializando” a los militares; situacion que se hizo abiertamente evidente desde la epoca de la dupla mortal y amoral para los destinos del Perú, identificandose en la epoca de Fujimori y Montesinos, con resultados negativos para la funcion de policia, alentados de manera abierta y creando una especie de impunidad funcional cuando se hacia prevalecer el antiguo reglamento de “Servicio General en Guarnición” cuando algun miembro de la entonces BGC. intervenia policialmente las inconductas en las que participaban personal de las FF.AA.; ello también alento a la formación de algunos cuadros elitistas de la uniformada al punto de catapultarse dentro del contexto social peruano, de manera impropia y en manifestación de soberbia institucional, como “los que le enmiendan la plana a los políticos”.
3.- Ignorar de manera tendenciosa que el orden publico, el orden Interno y la Seguridad constituyen responsabilidades del Estado y que la solución es multisectorial; es decir , tarea de todos.
En ese sentido, el gobierno Central, desconociendo abiertamente su deber primordial como Estado y de manera taxativa, lo que el art. 118., inc. 4 de la Constitucion Política y trata de alejarse de esa atribucion, al “Patear” irresponsablemente la seguridad ciudadana a los gobiernos locales, creando en el papel conceptos que cumplen rol “distractivo” de sus responsabilidades, como los “Comites Vecinales” y ahora el pretendido “voluntariado de policía” (con los parametros anarquizantes de su implementacion) y en amplias Zonas Rurales de nuestro agreste torritorio, se alienta la presencia de las “rondas campesinas” (que a final de cuentas deben de usar armas de fuego para su funcionamiento), que en suma, no hace mas que anarquizar la funcion de policía.
Todos saben que a rio revuelto ganancia de pescadores. Habría de saber quienes son los que se benefician con estas implementaciones; con el desarrollo perverso de esa trilogía que me aventuro en señalar en lineas previas; pero el pueblo y la sociedad peruana, evidentemente no es la directamente beneficiada. Contar con un servicio policial de pesima calidad , en donde sus funcionarios militares ya “policializados”, tendrán que desarrollar tareas en épocas de paz, asignado procedimientos aprendidos para las guerras convencionales o de “baja intensidad”, como burdamente se les llama a las operaciones en el VRAE. Finalmente el Perú se convertira en un México, en donde actualmente sus políticos tratan de recomponer lo que hicieron mal por epocas y en donde diariamente mueren a nivel nacional mas de cuarenta personas por accion misma del narcotrafico y las luchas sociales; en la misma medida se encuentran países centroamericanos que descuidaron las tareas de seguridad y que ahora confrontan problemas mas algidos como las “mara” y otros carteles delincuenciales organizados para delinquir. El Perú no necesita de esto; por lo menos no lo merecemos.
Por otra parte debo de decirles que, para creer en un gobierno necesariamente tenemos que precisar deduciendo los Niveles de Gobernabilidad de las diferentes areas del Ejecutivo, del Legislativo, del Poder Judicial y del Ministerio Publico. Ellos deben de confrontarse evaluando los resultados traducidos en el exito de las tareas consecuencia misma de su poder administrador. Esos deben de ser los parametros de cualquier gobierno; sin embargo, el gobierno del Fujimori, estuvo empañado y signados por innumerables hechos delictivos que afectaron el orden interno; se suscitaron innumerables latrocinios , atribuidos a la presencia operativa consecuencia de la “policializacion” de las FF.AA., utilizadas para el control del mismo y que culminaron en fracaso y que seria largo desgreñar; ya tenemos en ese rubro cronicas periodísticas, denuncias y procesos judiciales en contra de miembros de nuestras FF.AA., comprometidos con hechos delictuosos vinculados a la delincuencia comun y el narcotrafico, muchas veces utilizando medios de transporte de las propias instituciones militares, en las que a la policía se les limitaba su accion operativa, bajo presion de ser “invitados al retiro”.
Uno de los ultimos operativos “policializados” en los que estuvieron incursos los militares, es el consabido “Baguazo”, que transcurridos dos años de suscitado, un tribunal militar condeno a prision suspensiva a tres Generales: El General EP. Raul Silva y los Generales PNP. Muguruza y Uribe, responsables de la de la dirección de las acciones en Bagua, por el delito de Omisión del cumplimiento del deber.
En correos anteriores, desde el 2001 he tratado de influir en mis antiguos amigos y contactos, la idea de este viciado tratamiento que se le da a la funcion de policía desde 1979 y antes, cuando, lejos de crear mecanismos juridicos que protejan al funcionario de policia en el cumplimiento de su tarea constitucional, facilitaron otros para que los delincuentes tomaran “ventajas ” sobre este funcionario; resultado actual es lo que vemos a la fecha , en que los miembros policiales son atacados de manera inmesiricorde, vulnerando con aquella acción, el principio de autoridad del Estado y lo que este representa como brazo ejecutor de las politicas de gobierno en materia del orden interno y seguridad. No existe leyes que amparen el trabajo policial y si existieron, fueron despojando y desarticulando los mecanismos jurídicos que atentaban contra la funcion de policía.
Los miembros de las FF.AA. mantenian por ejemplo el delito de “ataque a las FF.AA.”, para protegerse de la agresión a sus miembros; por el contrario, al policia en funciones se le golpeaba abiertamente ( a veces por los mismos soldados, miembros de las FF.AA.) y las víctimas de agresión se les cursaba el atestado ante la autoridad judicial, de acuerdo a la gravedad de la lesión.
El Estado peruano perdia terreno cuando a su brazo ejecutor del orden publico, en tiempo de paz y dentro del sistema democrático prevaleciente, se le agredia. En contraposición, esta clara desventaja que se daba en nuestro pais , al trabajo policial, en países desarrollados, para preservar el principio de autoridad del Estado (Poder de Policía) cuando el que agrede o mata a un policía tiene que afrontar condenas severas que alcanzan muchas veces a tres cadenas perpetuas; bueno, en nuestro pais que no sean tres, pero por lo menos dotar de instrumentos jurídicos tendientes a preservar el mínimo respeto a la función.
Los he reiterado a travez de innumerables “ensayos” y ultimamente con sendos envios, con los que he pretendido fijar algunos puntos de vista, sin alejarme de la doctrina. En los mismos podran deducir, de mutuo propio, en cual de las tres engendros descritos en lineas anteriores, como Trilogía malevola y perversa, colocan estos y aquellos argumentos precisados de manera audaz.
Al margen de aquellos doce larguísimos correos desarrollados, titulados Nueva Policía y Plan de Carrera para el Personal de Sub-oficiales, integrado al Plan de Carrera de los OO., he tratado el tema del Orden Público, el Orden Interno; tambien de manera tangencial he tocado la Seguridad Integral que se describe en la Ley del Sistema de Defensa Nacional, concordante con las Constituciones Políticas del 33; del 79 y del 93. También he formulado propuestas respecto del Nuevo Código de Justicia Militar-Policial, considerando no solo la persecusión del delito por la naturaleza de la función, sino ampliando su ambito persecutorio, considerando los medios empleados para la comision de delitos, de manera específica cuando se utilicen armas de fuego consideradas como de guerra; lo que finalmente , congruente con los art. 8 y 25 de la Convención americana, se debe de implementar un Tribunal de Apelacion Único, para que finalmente resuelva esos delitos, en los que generalmente se utilizan esos medios ( Narcotrafico; terrorismo y asalto en banda utilizando armas de fuego que no sean de defensa personal o el uso ilegal de las mismas ). Este mismo argumento lo he sostenido en sendas Cartas Abiertas dirigidas al Presidente de la República, que constituyen una respetuosa crítica y propuesta, que la coyuntura y la libertad de expresion me faculta y permite; en suma, nunca he dejado de proponer.
Efectivamente don Carlos, el Código Penal es el gran referente del orden público para la función de policía; faltaría completar la acción de prevención y tareas policiales disuasivas, por parte del Estado, para el mantenimiento del orden interno y la seguridad ciudadana, con la elaboración de un ”Código de Policía o de Contravenciones de Policía” y en esa intencion convocar a todos los sectores publicos (teniendo en cuenta que la prevencion de los delitos y las faltas es tarea de todos, desde la familia). Ojalá que aquella Comisión o Comité de Seguridad Ciudadana ( CONASEG), instalada y presidida por el Presidente de la República en los primeros cien dias de su gobierno tenga la buena fe de potenciar y superar esa malevola trilogía que denuncio en mis primera lineas. Esa estrategia de copamiento funcional específico de la funcion de policía, obviamente no es de ahora, esto viene desde 1933; lo he venido denunciando y abrigo la esperanza de que la sensatez se imponga, aun cuando quien la ejerce ya se convirtio en Político y esta nuevamente expuesto, como tal, a quienes se catapultan “como aquellos que le enmiendan la plana a los políticos “; igualmente se lo advertí en mi primera carta abierta que le dirigi a la sazón después de la creacion del CONASEG referido.
Desgraciadamente existen intereses institucionales que no quieren abandonar aquellas prácticas de los 90′s del siglo pasado (…? ); es decir abandonan su rol fundamental de garantizar la independencia , la soberania y la integridad territorial del país, para ejecutar labores domesticas de orden interno y seguridad que nada tiene que ver con el rol constitucional asignado en el art.165 y la Ley del Sistema de Defensa Nacional, tratando de superponerse al mandato constitucional descrito en el art. 166 de la ultima carta política, en clara nostalgia, funcional, de la Constitución de 1933, con la que se catapultaron originalmente. Los tiempos han cambiado y algunas elit’s no se ajustan al correr de los tiempos; ” policializar ” a los militares seria insensato y la mas incongruente de las decisiones, solo por responder a un “institucionalismo” tirado de los cabellos; es decir, a la mala; es decir ” No hacen lo que tienen que hacer”. La pregunta de Nadin también prevalece : ” Es tan difícil hacer lo correcto? .. Es tan dificil darle al Perú una Policía mejor dotada logísticamente, mejor calificada tecnicamente por especialidad, en añoranza a la antigua Benemérita Guardia Civil, con su Policía de Protección al menor en cada sede de Comandancia; con la variedad y versatilidad que la misma coyuntura funcional y topográfica exigía, para el control de la población y la prevención de los delitos y faltas.; de continuar en esta perspectiva de gobierno, su inaccción o punible descuido va en camino a lo que recientemente me alcanzo otro prestigioso contacto, don Juan Francisco Valdivia Fuentes, en un adjunto que describe como Oclocracia, en donde sus dirigentes se congelaron en el tiempo y pretenden “reinventarse” a costa del pueblo y su seguridad.
*Paulo Mauro Retamozo Giordano, Promocion BGC-EO-71-Bernardo Balaguer Morales.